La punta de mi lengua

Lo dejé marchar y no me arrastró.

Declaración de intenciones II

No me llamen la atención,
cuando narro los acontecimientos de mi vida como son.
Puede ser que les disguste que las cosas sucedan de ese modo,
pero no hago daño a nadie por disfrutar
de los manjares que la vida me pone al alcance del paladar.

No todos podemos ser maestros,
no todos podemos dar lecciones.

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