La punta de mi lengua

Lo dejé marchar y no me arrastró.

Conversaciones curiosas

¿Y tu crees que pasaría si él se enterara? - Preguntó mi amiga.
Imagino que nos echaríamos unas risas y me concedería que yo miento mejor. Al menos en eso, gané yo - Le respondí con una sonrisa pícara.

Después brindamos por nosotras y nuestra libertad.


Un guiño a la simpatía. A veces, bueno casi siempre, tengo más morro que espalda, me dicen. Es verdad, con lo inocente que parezco... Las cosas hay que vivirlas que sino pasan de largo y no se disfrutan.

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