La punta de mi lengua

Lo dejé marchar y no me arrastró.

Aperitivos variados

Me gusta el templo de Debob y sus atardeceres.
Una rica merienda y ver como cae el sol desde ese mágico lugar.
Allí pasamos hoy gran parte del día (no fue muy largo porque nos levantamos tarde, la fiesta de anoche estuvo muy interesante. Me gusta la gente que estudia magisterio musical, sí señor).
La latina estaba preciosa como siempre, el sol paseaba por entre sus callejuelas.

No estoy de acuerdo con cambiar el Ayuntamiento de Madrid al Palacio de Comunicaciones. Me encanta su emplazamiento actual, en la plaza de la Villa. Madrid parece tan distinto en esa plaza, sientes que de repente viajas al pasado, cuando esta ciudad era finita y acogedora. A la gente de fuera le sorprende que se ubique en ese sitio, sin parafernalia ni pomposidad. Me gusta la sencillez que refleja. Perdemos señas de identidad. No siempre es necesario desposjarse de lo que somos para ser mejores.

Madrid cambia y yo ando con la actual duda de si cambiar Madrid por una ciudad mucho más humeda y oscura. ¡Qué difícil se me esta haciendo sopesar tantas cosas!

Recuérdame que te debo un paseo... y muchas más cosas.

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