La punta de mi lengua

Lo dejé marchar y no me arrastró.

Agua, ya no hay remedios


Estancada,
mal oliente.
El agua ya no cura las heridas.
Hace tiempo me invadía
y lo limpiaba todo.
Catarsis de mis pensamientos,
ungüento para las heridas
y redención para mi alma.
Imagen "Desnudo. Fautrier".

No hay comentarios: