La punta de mi lengua

Lo dejé marchar y no me arrastró.

Declaración de intenciones

Me intentaron convencer de que el tiempo jugaba en mi contra.
Se esforzaron, gratuitamente, en demostrarme que las oportunidades ya no emergían con la misma velocidad.
Me dijeron que, en breve, el espejo me devolverá una imagen distorsionada y decadente de mi cuerpo.

Y yo no hice el menor caso, porque la vida me trata como yo quiero que me
trate.


Tengo 25 años y un millón de experiencias aún por descubrir, un millón de cosas por aprender.

¿Lo sabes todo? No, no lo sé todo (aunque me lo pregunten con cierto rintintín) pero tengo unas ansias por descubrir inmensas.
Y aunque el mundo casi me obligue a conformarme, yo me sigo rebelando constantemente, con pequeños pasos de baile.

Ayer, con mi vestido de flores, me sentí preciosa, valiosa... La vida no es tan compleja como la queremos hacer ver. Sé mis ideales... que no me empujen a ser lo que no soy, porque no voy a aceptarlo. No tengo que arrepentirme de como siento, de como vivo y disfruto las experiencias, no tengo porque disfrazarme... Si no te gusta lo que ves, no me mires.


No voy a exigir que el conformismo no se arraigue en tu vida, pero tampoco pretendas que mis alas dejen de batirse.

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