La punta de mi lengua: no soy docil, no lo quiero
La punta de mi lengua
Lo dejé marchar y no me arrastró.
A veces sale la brújula que llevo dentro
Bajo las estrellas,
cuando me las enseñas.
El otro día, desde una ventana,
miraba al cielo y te recordé mostrándome el cielo y yo sin entender nada.
Qué paciencia hay que tener conmigo.
Me alegro que te gustaran los libros que te regalé.
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