La punta de mi lengua

Lo dejé marchar y no me arrastró.

Una cena extraña

La comida riquísima. Ana nos hizo un pastel de verduras que quitaba el sentido. De verdad, que la chica cuando se pone hace unas cosas sabrosísimas.

La conversación peculiar. No podemos coincidir mucho en cuanto a opiniones con estos chicos del ejército. Pero lo cierto es que nos reímos mucho.

Trasnochamos y ahora mi cuerpo se queja.

Pero no hay dolor y nos vamos al gimnasio.

Continuará...

No hay comentarios: