La punta de mi lengua

Lo dejé marchar y no me arrastró.

Olas y naufragios


Fuera de las rutas en los mapas
dibujar el mar de nuevo a golpes.
Calle arriba, calle abajo
¿dónde se encuentra el jaleo?


Olas y naufragios,
mar de aburrimiento y miedo,
islas de placer
bajo tu cuerpo a golpes de cintura.


Juntos en la cuerda floja,
un mal paso y se acabó otra historia.
Un disparo a la cordura,
jugar con fuego hasta quemarse.

Olas y naufragios ...



Desde la ciudad donde los sueños pueden ser jodidamente crudos.


Doctor deseo.


Porque el marinero siempre tiende al mar, aunque haya tempestad y sepa que perderá el timón.
Porque en el mar encuentra su libertad, si cotas sin edificios que estropeen la visión del más allá.
Porque aunque la madera se pudra y ya no quede barco que dirigir, el marinero, ya en tierra, seguirá extrañando la Mar.

No hay comentarios: