Sólo cruzamos dos palabras, pero ya conoce algunos de mis hábitos y de mis vicios.
Me sonríe, con su cigarro en la mano, me dice gracias,¿Aún no entiendo la razón?
Nuestros gracias coindicen temporalmente.
Los dos con esa sonrisa en la boca, con esa vergüenza.
Él y sus vaqueros desgastados,
sus camisetas anchas.
Su pelo luminoso,
él, que empieza a provocar que me sonroje cuando hablo de él.
Él que tendrá una novia hermosa pero con el que mientras puedo soñar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario