La punta de mi lengua

Lo dejé marchar y no me arrastró.

Mensajes

Curiosidades de la vida...
Te despiertas a una hora poco habitual (bueno es cierto que ayer me acosté temprano estaba cansadísima con el estres de la charla, los niños y demás).
Pones tu primer pie en el suelo para ir hacia la cocina y te llega un mensaje de él, ¿Estás despierta ya?

Joder qué acierto.

Evidentemente, a esas horas yo pensé que ocurría algo, algún problema. Pero no era nada serio, era un caballero aburrido en un autobús.

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