Volver a escuhar esa voz 15 días después, 15 jornadas de silencio, 15 amaneceres de soledad, 15 noches de lejanía y no saber reaccionar.
Te vuelves a sentar con tu paciente de 6 años, y aunque ignorante de la situación, no sabes responderle cuando te pregunta qué te pasa. Tampoco tienes respuestas para tus interrogantes.
Hace tiempo que dejaste de entender esa forma en la que él mueve tu mundo y tu cuerpo. Las vísceras se revolucionan, tu piernas tiemblan, tu voz se quiebra. No se puede luchar contra el instinto. Sólo queda matarlo.
Han sido dos días malos. Me duele verme débil y vulnerable. Tengo memoria ficticia y creativa.
Escribo esto con los pelos de punta, conforme voy tecleando, observo como se eriza mi piel y me resulta increible.
Hace 15 días que no le veo. Y aún hace mucho más, desde el 12 de abril, que no celebro más de 10 minutos con él.
Y mi memoria se niega a olvidar sus manos, sobre todo sus manos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario