Tu cuerpo contra el mío y tu risa, que tanto echaba de menos,
recuperados por un par de horas.
Algo perpleja (todo hay que decirlo)
porque la pasión no se acaba,
ni la amistad.
Y la lluvia sobre la claraboya
(todo un tópico).
Oliendo a ti
dormí toda la tarde.
La mirada oblicua.
Perdí una apuesta pero ahora a quién le importa, si tengo este olor que tanto aprecio. Huelo a impulsos, me corren por la sangre y no voy a frenarlos.
6 comentarios:
A palabras necias...
ya sabemos
Necedad. Esta palabra se parece a necesidad. ¡Qué cosas!
buenos días
Publicar un comentario