La punta de mi lengua

Lo dejé marchar y no me arrastró.

Sorpresas

Desde ayer podía ser una mujer prometida, camino del altar...
Rechacé la oferta!
Que nunca me gustó la idea de casarme.

1 comentario:

Anónimo dijo...

a mi no me importa, está bueno?, tiene guita?

Priscila, desde Flandes con amor...