Salvemos los abrazos que todo lo curan,
que matan al dolor como si fuera un mosquito minúsculo, ridículo y enano;
un poco molesto, a veces,
pero tan insignificante para nuestras almas intrépidas,
que su ruido no interrumpe el sonido de las caricias.
Vamos a hacerlo bien,
escuchando, intentando conocer al otro,
y no imponiendo modos y modas extrañas y ajenas.
Mi piel es mía y con ella te intentaré abrigar
pero no afixiar.
Quiero robarte tus miedos y abandonarlos leeeeeeeeeeeeeeejos, lo más lejos posible para que no nos molesten.
Y regalarte todos mis sentimientos,
llenos de pasión,
embriagados de calor.
Porque me gustas a rabiar,
me embelesas con tus palabras sabias.
Porque sí me mereces,
porque sí puedo llenarte,
porque sí podemos querernos y hacerlo bien,
porque sí puedes hacerme sentir segura,
porque sí puedo hacer que sientas que te quiero.
Porque vamos a aprender a mirarnos con los ojos del amor y no con los del desafío, porque creo que los dos ya estamos cansados de vivir con preguntas y rencores y nos merecemos más amor.
Porque voy a estar aquí para acompañarte en el camino,
no para ser tu lastre.
Porque si quieres, si gustas de ello, te tomaré la mano y te miraré reclamando un beso.
*Al menos algo logré
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