Brindo por el tiempo en que estuve metidita en un cajón.
Sin moverme, sin hablar para que tu conciencia no se enterase de eso que me decías: que me querías.
Brindo porque esas palabras dejaron de significar.
Nada, nunca hubo nada. La verdad es que la balanza se descompensó desde el primer momento en que cual subnormal pensé que necesitabas confianza para poder afrontar los acontecimientos con sinceridad y naturalidad.
Anónimo, estabas en los cierto, siempre lo estuviste.
Algunos o se les mete en una jaula o ... no quieren nada más.
No hay comentarios:
Publicar un comentario