La punta de mi lengua

Lo dejé marchar y no me arrastró.

Me va la vida en ello (Aute y Silvio)

Cierto que huí de los fastos y los oropeles
y que jamás puse en venta ninguna quimera
siempre evité ser un súbdito de los laureles
porque vivir era un vértigo y no una carrera,
pero quiero que me digas amor,
que no todo fue naufragar
por haber creído que amar
era el verbo más bello,
dímelo, me va la vida en ello.
Quiero que me digas amor, que no todo fue naufragar
por haber creído que amar era el verbo más bello,
dímelo, me va la vida en ello.

Cierto que no prescindí de ningún laberinto
que amenazara con un callejón sin salida
ante otro más de lo mismo, creyendo distinto,
porque vivir era búsqueda y no una guarida
pero quiero que me digas amor,
que no todo fue naufragar
por haber creído que amar
era el verbo más bello,
dímelo, me va la vida en ello.
Quiero que me digas amor, que no todo fue naufragar
por haber creído que amar era el verbo más bello,
dímelo, me va la vida en ello.

Cierto que cuando aprendí que la vida iba en serio
quise quemarla deprisa jugando con fuego
y me abrasé defendiendo mi propio criterio
porque vivir era más que unas reglas en juego
pero quiero que me digas amor,
que no todo fue naufragar
por haber creído que amar
era el verbo más bello,
dímelo, me va la vida en ello.

Pero quiero que me digas amor, [quiero que me digas amor]
que no todo fue naufragar [que no todo fue naufragar por haberte]
por haber creído que amar [por haberte creido a ti]
era el verbo más bello, dímelo, me va la vida en ello. [dimelo]
Quiero que me digas amor, [que me digas amor]
que no todo fue naufragar [que no todo fue naufragar por amor]
por haber creído que amar [por haber creido que amar]
era el verbo más bello, dímelo, me va la vida en ello. [dimelo]


Porque a pesar de que en la realidad hay dolores y rasguños.
Mis balanzas son traicioneras y cuando les toca sopesar, no saben.
Siempre se quedan con lo bueno, con las ganas de pelear.
Porque no me enseñaron a rendirme, sino a luchar por lo que creo.

El problema no es que tú no seas bueno para mí, sino que yo no soy adecuada para vos.
Eso duele, ser despreciada.


Tú, con tus errores, valías para cada día y cada noche. Cerca, apretado y audaz.
Yo, con mis errores, me exilían para cada día y cada noche. Lejos, torpe y anodina.


Sin fe para la próxima batalla,
sin armas que pueda utilizar.
Ansiosa por cerrar los ojos y al despertar ver que no fue más que una pesadilla,
que permaneces, inmóvil descansando a mi lado.
Pero los sueños, sueños son.
Sólo al soñar se tiene libertad.
Y la libertad hoy gasta zapatos de tacón, para que los pasos duelan más.

No hay comentarios: