
¿Puede alguien ser feliz cuando siente el miedo resbalando por sus venas?
¿Puede caber la felicidad en una cueva donde anida el miedo?
Me pregunto si tu meta será robarme mis siete sonrisas diferentes.
Yo te quiero, de esa forma que a veces no alcanzas a entender, de ese modo que te resulta tan difícil en ocasiones encajar en tus esquemas. Pero te quiero, estoy aquí intentando construir algo que tú tornas en ruinas en una sola tarde. Estoy aquí y he estado, en lo bueno y en lo malo. Comiéndome el dolor a dentelladas para que sumando se pasen los malos tragos.
Pero me estás haciendo jirones. Me estás rompiendo. Ya no sé caminar con la cabeza bien alta.
¿Acaso te has parado a pensar lo complicado que se me hacía en ocasiones alborotarte el pelo? ¿Entendiste alguna vez la amargura de algunos de tus abrazos?
He perdonado, pero haces casi imposible que olvide la distancias que hay entre tú y yo.
No sé que clase de proyecto pretendes construir conmigo pero no eres un gran albañil. A veces en vez de poner ladrillos me los tiras a mí y me está doliendo el alma, el corazón, los sueños y el futuro.
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