La punta de mi lengua

Lo dejé marchar y no me arrastró.

Palabras sanas

A ti te cuesta entenderme,
este tipo de dificultad es recíproca.
Podemos aferrarnos a nuestras orejas como burros
o escuchar,
escuchar hasta que las palabras del otro se conviertan en ungüento para nuestro corazón.
Como los que usaba Adán para Eva en ese cuento tan extraño...

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