La punta de mi lengua

Lo dejé marchar y no me arrastró.

Despedidas y desperdicios

Adiós. Hasta otra vez o nunca.
Quién sabe qué será,
y en qué lugar de niebla.
Si habremos de tocarnos para reconocernos.
Si sabremos besarnos por falta de tristeza.
Todo lo llevas con tu cuerpo.
Todo lo llevas.
Me dejas naufragando en esta nada
inmensa.
Cómo desaparece el monte
-me dejas...-,
se hunde el río
-...en esta...-,
se desintegra la ciudad.

Despiertas.


[Adiós. Hasta otra vez o nunca], Ángel González.

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