La punta de mi lengua

Lo dejé marchar y no me arrastró.

Caperucita

Rabia,
dolor,
cólera.

Rabia,
dolor,
cólera.

Metidita en una jaulita de mentiras y medias verdades,
de palabras vacías.
Escondida para que nadie supiera que compartías conmigo algo más que una cama.

Rabia,
dolor,
cólera.

Por dejar que me bombardeen la autoestima y ahora no saber avanzar.
Sólo veo un callejón sin salida.
El lobo me va a devorar.

Rabia,
dolor,
cólera.

Porque no hay abrazos para cuando uno necesita que le apoyen,
ni abrazos ni palabras de ánimo.
Sólo adioses sin recuerdos.

2 comentarios:

Rafael García Librán dijo...

si quieres un abrazo sólo tienes que pedirlo.

Eso nunca se le negará a nadie.

la punta de mi lengua dijo...

De negaciones no hablamos.
Quiero mil abrazos, sentirme bien, segura y que el miedo no me estruje el estómago hasta dejarme sin respiración.