La punta de mi lengua

Lo dejé marchar y no me arrastró.

NUbarrones

Hemos construido nubes en nuestra ciudad,
con ladrillo y hormigón.
No disponemos de las herramientas para destruirlas,
ni parece que queramos ser los albañiles que se encarguen de ello.
Podemos destrozarlas, sin herramientas, al menos a patadas y puñetados,
que se borren, que desaparezcan.
También, podemos quedarnos sentados esperando que caiga la lluvia y nos ahogue.

Yo ya he cogido un martillo aunque no pueda hacer mucho con él, tengo un mazo que necesita una mano que lo empuñe.
¿Lo quieres?

No hay comentarios: