La punta de mi lengua

Lo dejé marchar y no me arrastró.

malos tiempos para el amor

Hoy me sentí mal,
que ponía barreras a la libertad del otro y que me era imposible evitarlo.
Suelo respetar los ritmos de los demás, no me suele importar relegarme al último puesto en los buenos momentos. Pero reconozco que en ese día horrible en el que todo se disfraza de gris, odio que no se pueda arreglar todo con una sonrisa.
Soy impaciente en los malos momentos, mucho, quizás por miedo, quizás por mi forma de ser. En los buenos momentos puedo esperar lo que sea, no reclamo respuestas ni exijo gestos. Pero en los malos no sé ser. No sé ser estando mal.

Lamento haber forzado las cosas de esos malos modos, lo lamento mucho. Ahora mis gestos valen menos.

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