La punta de mi lengua

Lo dejé marchar y no me arrastró.

Despetares intranquilos

A veces me levanto sobresaltada, me gustaría que el pasado no fuera herida en mi piel, pero duele y sangra. Noto la gangrena.
Fueron silencios, frases rotas, palabras enclaustradas e imágenes robadas.
Fuiste dolor y besos inciertos, noches y noches.

Hoy tengo que ver que renaces, que quieres ser a mi lado, parte de mi intimidad y mis sueños. Pero es difícil, sueles regalarme pequeños rasguños que me traen el sabor de esos besos amargos y pasados.

Yo confío, me armo de valor para creer en tus caricias y en tus miradas. Para oir tus "te quieros" con toda el alma y abrazarte fuerte mientras respondo un "ya lo sé".

Pero me siento un funanbulista, en esa cuerda floja que son tus sentimientos, tus inseguridades, tu memoria y mis miedos. Me siento eternamente abocada al fracaso, a una caída sin red que va a doler.

A veces soy un dragón que echa fuego por la boca sin que haya príncipe que sepa luchar contra mí, blandiendo su espada.

Otras, soy una princesa que busca quien la rescate de la mazmorra en la que un horrible ogro la encerró y...

Otras soy una hormiguita, pequeña, insignificante, enana, que en cualquier momento puedes pisar y matar.

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