Ya no me aprietan los zapatos,
Me siento cómoda con la ropa que visto.
Camino por las veredas que quiero,
Y me marco los retos que necesito para seguir avanzando.
No ansío las vidas de otros,
Ni envidio el amor que se procesan mis iguales.
Tengo entre mis manos el más lindo de los regalos,
He de cuidarlo para que continúe alegrándome las mañanas y las noches eternas.
Quiero seguir preguntándote pedagogía
Y debatir calurosamente contigo.
Deseo enterarme de las noches en que duermes mal y de tus dolores (aunque pagaría porque no pasara).
Preocuparme y que me calmen esos abrazos y esas sonrisas que me dedicas.
Dejar de preguntarme por qué me ha dado la vida esta oportunidad
y seguir viviéndola, sacándole todo el jugo pero sin llegar a saciarme.
Pasear contigo de la mano y que nuestros pasos nos lleven donde quieran, que seguro será un buen lugar.
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