La punta de mi lengua

Lo dejé marchar y no me arrastró.

30 días

Un mes, un mes sólo un mes para tener tiempo de calidad. Un mes para hacer lo que me de la gana, un mes para ser libre como quiero ser.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Libre?
Los animales domésticos no entienden de libertad, vos dejaste hace tiempo de ser salvaje. Animal de zoológico, recibiendo la felicidad en dosis para no pensar en a dónde le llevarían tus instintos. Feliz por no luchar por la propia existencia, vendidos los sueños locos a cambio del fin de las grandes disputas. Apropiada, adecuada, sensata, madura...Mil cosas, ¡mas libre no!

la punta de mi lengua dijo...

Nunca fui salvaje. Todos, al menos los que me rodean, vivimos sometidos a normas sociales y horarios impuestos. A veces, nos gusta serntir el viento en la cara pero en el fondo somos muñegotes. En ocasiones respiro aire nuevo y pienso en esos momentos de libertad q tengo, pocos pero de calidad.
Sobre todo lo de la libertad iba por acabar la licenciatura, no más. He de decir q lucho por mi existencia todos los días, sólo que ahora con más perspectiva sabiendo que llegaré a lo que deseo. De momento en lo que respecta a mi vida sentimental tengo por fin una relación que me hace feliz... por tanto ya me queda menos.