La punta de mi lengua

Lo dejé marchar y no me arrastró.

Dolorida pero animada

No tengo tiempo se me escapa de las manos, siento que te descuido y que pronto vas a escapar. Sabes que me encantaría disfrutar del tiempo contigo pero ahora otras obligaciones me secuestran y me impiden permanecer a tu lado.
Estoy organizando mi cueva, mis sueños; colocándolos en estanterías y en esquinas. Pero tú tienes un lugar privilegiado si quieres en mi corazón que espero sea tu casa.
No he dejado de acordarme de ti y tus palabras, añoro que me cuentes tus días en directo pero calma y paciencia que llegará.
Te extraño, a ti, a tus abrazos y a tus caricias.

3 comentarios:

Rafael García Librán dijo...

No voy a escapar. Sólo miro desde mi barrera, pues tanta actividad me desborda. Sólo te miro, porque creo que ahora lidias tú sóla. Y lo haces perfecto, yo aprendo de esos pases de maestro que hilvanas sobre el ruedo.
Gaonera en el trabajo, verónica de camino a casa y mariposa montando muebles. Miro y te dejo danzar ese baile salvaje con el toro enfurecido, porque creo que necesitas ese aire para descubrir quién eres... y, quizá y de paso, quién soy yo.

la punta de mi lengua dijo...

Gracias, me he enternecido con este comentario. Gracias por confiar en mí.

la punta de mi lengua dijo...

Nunca es tarde para aprender de ti y de la vida en general Me viene bien este aire porque así adquriré nuevos conocimientos y no cometeré los mismos errores.