La punta de mi lengua: no soy docil, no lo quiero
La punta de mi lengua
Lo dejé marchar y no me arrastró.
¿Dónde puse mi tesoro?
Encontré mi ciudad invisible
y me propuse quemarla.
Ardió,
sólo quedaron cenizas de un beso, de un abrazo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Entrada más reciente
Entrada antigua
Inicio
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario