La punta de mi lengua

Lo dejé marchar y no me arrastró.

Tu bruma

No confundas la noche con tu noche, la bruma
con tu bruma.
Bebe tu soledad, camina
por las altas cornisas donde la angustia llueve
a veces.
Piénsate vencido.
Noche y brumas, así, sin adjetivo, son otras.
Otros cuerpos habitan sus dominios, no
tu noche: ella, jamás podrá dejar sus ruinas
en el jardín ajeno, en el corazón algo turbio de los otros.

No confundas la noche que vives con la noche.
Es tuya solamente: antigua propiedad que odias a veces.

Manuel Rico. Tu bruma.En viaejas estaciones invernales. Editorial Igitur

Leído hoy,
en el Babelia de ayer.
Bien leído, bien visto.
Las cosas que se descubren gracias a internet.

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