La punta de mi lengua: no soy docil, no lo quiero
La punta de mi lengua
Lo dejé marchar y no me arrastró.
Golpes bajos
Zas,
primera en la cara.
Pum,
patada en el vientre.
Daca,
empujón al suelo.
Y así llevo ya tres cicatrices
y ahora un labio partido que aún sangra.
Y me duele el cuerpo y la dignidad.
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