La punta de mi lengua

Lo dejé marchar y no me arrastró.

se cumplen... días, miedos y fracasos

Siempre hay dos opciones escuchar y comprender los sentimientos del otro, para juntos conbatir a la adversidad. O bien escapar.
Las opciones no se eligen al azar, decidimos cómo actuar en función de cuanto nos importe la empresa que nos ocupa.
Yo elijo luchar porque a pesar de las asperezas que a veces nos salen en la piel, creo en quienes somos y en quienes queremos ser. Porque a pesar de las zancadillas que nos ponemos, valoro y sigo sumando.
Ahora, comprendo que lo que yo siento no es lo único que puede correr por la sangre. De hecho, con ciertas actitudes, analizadas a posteriori, sé que lo mío no vibra en tu interior.
Pero, somos chicos grandes para que no haga falta sonrojarnos, ni ocultar nada. Somos gente mayor así que afróntalo porque lo que no es justo es que me narres cuentos que no son.
Todo sin rencor, sabiendo que era verdad lo que decía nunca llegaré.

No hay comentarios: