La punta de mi lengua

Lo dejé marchar y no me arrastró.

La noche que no fue

Cuando yacía bajo la oscuridad te eché de menos,
añoré perderme entre tus brazos y saborear de cerca el deseo.
Se me hizo extraño no luchar bajo el algodón
y rendirme ante el sueño sin antes pedirte guerra.

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