La punta de mi lengua

Lo dejé marchar y no me arrastró.

Estaciones

Invierno es la estación que me mata,
nieve esnifada por mis huesos
blandos, encumbrando al osteoma,
hacia aquello donde la vida se escapa.

Primavera con la que intento renacer,
pero es difícil cuando el suelo es piedra,
violada por cada uno de sus topos,
raíces que arrastran el cáncer a mi piel.

Verano abrasa el laberinto de mis fibras,
infierno rebosando por mis poros,
convirtiendo en cenizas órganos dudosos,
dudas que se muestran de puntillas.

Otoño solapando mi cadáver soterrado,
gusanos habitantes de mi nueva mansión,
salas también para ti: muerte,
ángel visitante que también es encerrado.

No hay comentarios: