La punta de mi lengua

Lo dejé marchar y no me arrastró.

tiempo

Somos tiempo, tiempo caducándose con el tiempo mismo.
Somos minutos, segudos y horas, consumiéndose,
diciendo adiós desde el primer instante en el que llegamos,
para marcharnos cuando el reloj marca la hora.

Lo esperado

Mi corazón emocionado,
una noticia,
un sueño,
un futuro mejor.

Ahora

Dejo volar mi imaginación y me enredo con tus piernas,
salvando la distancia que ahora nos separa
para que mi lengua se deslice salvajemente por tu boca.

In situ

Salvo que me arrastre el viento hacia lugares remotos,
no dejaré de estar a tu espalda para cuando caigas.

sentido

Derrotada caigo entre tus manos,
vencida ante esa sonrisa que me atrapa
y conquista mi mirada
para hacerme dulce a tu paladar.

Madurar

Crecí,
me olvidé de hacer pompas con el jabón,
perdí las ganas de trepar por los tejados,
aprendí a dejar los sueños colgados,
y me convencí de que no eran míos, sino prestados.

para que lo recuerde

Encontré una lágrima mía en el bolsillo de un pantalón vaquero,
una lágrima antigua, pero parecía recién derramada y...
volví a llorar.

Agobio: mi estado

No escribo, no tengo tiempo. Este septiembre ha llegado lleno de responsabilidades y con poco tiempo. Los instantes que tengo libres no los empleo aquí, lo siento. Prefiero salir, dar una vuelta, irme a escalar, al monte.
Se avecina un año complicado en el trabajo, me acuesto pensando en cosas del curro (organización, administración), ojalá fuera sólo pensando en pacientes.
No puedo dedicarme ni cinco segundos a escribir, a relajarme y disfrutar de este placer que tanto me gusta.
Espero que poco a poco se vayan colocando las piezas.