NOS VAMOS A BUDAPEST!
¡Cuántos sueños estoy cumpliendo estos días!
Quizás sea que yo empiezo a saber mirar con otros ojos, sea lo que sea, qué bien sienta pellizcar la felicidad.
La punta de mi lengua
Lo dejé marchar y no me arrastró.
Londres con una adolescente
Esta Semana Santa ha tocado volver a Londres con Ismael y con mi prima, fue mi regalo de cumpleaños para los dos. Creo que lo han disfrutado y yo también. Es la primera vez que he pasado cuatro día en esta ciudad con un sol espléndido (manga corta, ni una gota de agua, increible!).
Hemos caminado muchísimo, tomado alguna pinta, montado en autobuses de dos pisos, comida en Hyde Park, etc.
¡Un gran viaje!
Reflexiones inadecuadas e incómodas
Ves una foto y de repente la cabeza se llena de pensamientos con los que te cuestionas los últimos años de tu vida. ¿Salgo ganando o perdiendo? Sinceramente no lo sé, no siempre existe una respuesta instantánea y adecuada para esa pregunta.
Observo una foto y me paro en mi sonrisa, era diferente, quizás más sincera, quizás con menos miedos. Tal vez me había llevado menos decepciones y, quieras o no quieras, las decepciones tiran de las comisuras de los labios hacia abajo, hacia muy abajo.
Luego, uno se detiene en la mirada. Los momentos amargos han enturbiado mis ojos y ya no siempre son capaces de vislumbrar mis sueños pero... ¿Por qué hubo un tiempo en que me creía capaz de alcanzarlos, de afrontarlos y de superarlo todo? Segumente, la juventud, vamos la inocencia. Luego ya llega el tiempo y unos cuantos golpes que te restan tantas fuerzas y energía que te conformas con respirar cada día y llegar a casa sin haberte tirado por un puente.
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