ALERTA LOS MADRILEÑOS!
¡Pueblo de Madrid valiente,
pueblo de paz y trabajo,
defiéndete contra aquellas
fieras que te están cercando;
ellas tienen por oficio
la destrucción y el estrago,
ellos hacen de la guerra
un arte para tu daño.
Si por amor a la paz
estuvimos desarmados,
por amor a la justicia
ahora el fusil empuñamos.
Demuéstrale al enemigo
que no quieres ser esclavo;
más vale morir de pie
que vivir arrodillados;
cadenas, las que formemos
unidos por nuestros brazos,
unión que nunca se rompa,
vínculo firme de hermanos.
Muros de sacos terreros,
surcos hondos, no de arados,
sí con picos y con palas,
con corazones sembrados,
semilla roja seremos
en las trincheras del campo.
Cuando brote la victoria,
con sus palmas y sus ramos,
el mundo verá en nosotros
su más brillante pasado;
seamos la aurora, la fuente,
demos los primeros pasos
del porvenir que en Europa
merece el proletariado.
II
Madrid, capital de Europa,
eje de la lucha obrera,
tantos ojos hoy te miran,
que debes estar de fiesta;
vístete con tus hazañas,
adórnate con proezas,
sea tu canto el más valiente,
sean tus luces las más bellas;
cuando una ciudad gloriosa
ante el mundo así se eleva,
debe cuidar su atavío,
debe mostrar que en sus venas
tiene sangre que hasta el rostro
no subirá con vergüenza,
sí con la fiebre que da
el vigor en la contienda.
Madrid, te muerden las faldas
canes de mala ralea,
vuelan cuervos que vomitan
sucia metralla extranjera.
Lucha alegre, lucha, vence,
envuélvete en tu bandera;
te están mirando, te miran;
que no te olviden con pena.
MANUEL ALTOLAGUIRRE
La punta de mi lengua
Lo dejé marchar y no me arrastró.
Esas cosas que se encuentran por puro azar
Un poco de triste historia
http://www.monumentalnet.org/comunidad_de_madrid/madrid/guadarrama/guadarrama/trincheras_y_parapetos_cerro_lobos.php?vis=1
Sin palabras,
con un nudo en el estómago.
¡Cuánta ignorancia la mía!
Sin palabras,
con un nudo en el estómago.
¡Cuánta ignorancia la mía!
Cajones:
esas cosas fean que pasan y pesan
Discretamente
Saber a ciencia cierta que tu piel es mi camino
y tu cuerpo mi casa, allá donde quiero estar, allá donde quiero ser.
Abrazarme a ti, sentirme plena y resolver los silencios con una sonrisa que es la felicidad.
Confiar en el tiempo para que nos haga más fuertes y no desgaste las razones que nos unen en la vida y en la cama.
Tengo los huecos perfectos para adaptarme a tu cuerpo
y mis manos sólo reconocen esas líneas que se forman en tu pecho, porque son las mismas que aparecen dibujadas en mis sueños.
¡Siempre es fiestas! Sin desmemoria pero con una balanza en las que siempre sales ganándome.
¡Alfileres!
y tu cuerpo mi casa, allá donde quiero estar, allá donde quiero ser.
Abrazarme a ti, sentirme plena y resolver los silencios con una sonrisa que es la felicidad.
Confiar en el tiempo para que nos haga más fuertes y no desgaste las razones que nos unen en la vida y en la cama.
Tengo los huecos perfectos para adaptarme a tu cuerpo
y mis manos sólo reconocen esas líneas que se forman en tu pecho, porque son las mismas que aparecen dibujadas en mis sueños.
¡Siempre es fiestas! Sin desmemoria pero con una balanza en las que siempre sales ganándome.
¡Alfileres!
Con un arma en la sien
Tengo que aprender a olvidar el dolor que tus silencios produjeron en mi cuerpo.
Tengo que aprender a olvidar el dolor que tus mentiras causaron en mi piel.
Tengo que aprender a olvidar el dolor que la soledad impuso en mi corazón, roto y congelado.
Porque el dolor, si no lo machacho, me distancia. Los metros cada vez se hacen más fuertes y tampoco tú tienes el valor para caminar hacia mí, abrazarme fuerte y dotarme de la seguridad que tu egoísmo me robó.
Tengo que aprender a olvidar, pero ¿merece la pena olvidar?, ¿hay que olvidar?. Quizás ese dolor sirva para hacerme más fuerte y vislumbrar lo que realmente es importante en mi vida y lo que únicamente sirve para frenarme, ponerme zancadillas y arruinar mis sueños.
Tengo que aprender a olvidar el dolor que tus mentiras causaron en mi piel.
Tengo que aprender a olvidar el dolor que la soledad impuso en mi corazón, roto y congelado.
Porque el dolor, si no lo machacho, me distancia. Los metros cada vez se hacen más fuertes y tampoco tú tienes el valor para caminar hacia mí, abrazarme fuerte y dotarme de la seguridad que tu egoísmo me robó.
Tengo que aprender a olvidar, pero ¿merece la pena olvidar?, ¿hay que olvidar?. Quizás ese dolor sirva para hacerme más fuerte y vislumbrar lo que realmente es importante en mi vida y lo que únicamente sirve para frenarme, ponerme zancadillas y arruinar mis sueños.
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