La punta de mi lengua

Lo dejé marchar y no me arrastró.

Ejercicio

Me van salir agujetas de acariciarte,
de tocarte,
de desgastarte la piel mientras demuestras tu alegría.
Se me va a secar la boca de decirte que te adoro,
que te amo,
de besar cada rincón de tu cuerpo para censurar obligaciones y horarios.
Me dolerán las piernas de caminar a tu lado,
de colocarme a tu espalda para que no caigas,
de situarme a tu lado para ser tu apoyo, tu brazo, tu confidente.
Me queda energía para enamorarme de ti todos los días.
Osaka: vistas desde la noria.

Entre los alpes japoneses llovía y nos mojábamos
Historias minúsculas


Tokyo: sus contrastes



Comidas sanas, portátiles y sabrosas.





Japón I

Ismael disfrutando de unos fantásticos soba con pato.
Yo comí mismo pero no recuerdo si mi cara
era tan divertida como la suya. ¡Guapo!
Hiroshima: el silencio.

Así sí nos dejaban entrar en un templo,
donde nos explicaron todo es un perfecto japonés.





Kyoto, para mí una ciudad muy especial.





Responsabilidades (porque hacerlo es todo un arte)

Grito a la vida tumbada en tu cama,
cubierta de sudor y con la boca seca.
Escucho tus deseos,
con atención,
con inteción,
y me esfuerzo por cumplir de forma exacta cada uno de ellos.
Mi pecho despierta cuando me besas
y me comtemplas excitada,
consciente de que todavía queda lo mejor.
Tiempo de tocamientos impuros,
besos libidinosos
y sexo, intenso sexo.

Lo cotidiano y lo bello

Volver a Madrid y despertarse con el sol entrando por la persiana y ese dulce beso que alojas en mi boca.
Regresar a esta ciudad que hay que entender, perderse por sus calles y encontrarme con tu mano que me engancha a la vida.
Trabajar, almorzar contigo, comerte, saborearte y desperdigar por tu cuerpo mis pasiones y mis recuerdos.
Reirme a todas horas, sonreirte, mirarte y sonrojarme.
Escucharte y sentir que estoy viva.
Dormirme con tu desnudo,
contenerme,
respirar
y soñar.
Estar agradecida.
Ser contigo.

Japon

respiren estoy viva a pesar del tifon, del que solo me llegan coletazos y del terremoto que vivi anoche.