La punta de mi lengua

Lo dejé marchar y no me arrastró.

Vendo sentimientos por 20 céntimos

Mis relaciones personales suelen tardar tiempo en solidificar, vamos, incluso dicen que soy una persona complicada de tratar. Comentan que echarse una caña conmigo suele ser sencillo, pero progresar difícil y ya conocer mis miedos, mis sueños, mis sentimientos, prácticamente imposible. También cuentan que cuando por fin me desprendo de mi coraza, me desnudo por completo y es demasiado fácil hacerme daño porque soy vulnerable y confiada y nunca aprenderé a responder a un buen ataque, más bien agacharé la cabeza y no dejaré que nadie observe mi dolor. De hecho, sonreiré aún más si me es posible.
No suelo decir cuando me siento mal, quizás por eso necesité durante años la escritura, para liberarme de esos sentimientos que me oprimían. Posiblemente, lo peor no es que no comunique mis sentimientos, sino que soy una especialista en que no se me note nada (tuve que practicarlo casi de modo obligado durante más de 8 años de mi vida). Pero, evidentemente soy humana y en ocasiones tengo miedo, me siento confusa y lloro.
Intento no cargar a quienes me rodean con esas inseguridades que llevo ancladas a mi cuerpo, fruto de mi pasado y del que nadie es culpable. También procuro compartarme con los demás como me gustaría que lo hicieran conmigo. Me ocupo de ser justa, de no ser demasiado visceral (esto también lo he aprendido con el tiempo). Suelo, además (no sé si esto es demasiado bueno) quejarme si siento que los demás me juzgan de modo injusto y deploro que la falta de coherencia.
Yo soy una persona insegura. Sin embargo, aunque lucho por que esas inseguridades no guíen mis comportamientos, en ocasiones aparecen, me asusto e, incluso, me paralizo. Me quedo inmóvil por que no sé qué hacer para afrontarlas. Luego, si logro reaccionar, suelo hacerlo bastante mal. Soy una experta en escapadas, poco honrosas, por cierto.
No hablo de lo que me asusta, lo combato sola, no incluyo a nadie en esas pequeñas batallas cotidianas por miedo a que se sientan culpables, por miedo a que lo vivan como un reproche (es más fácil estar a la defensiva que escuchar).
No escribo esto pensando en nadie, lo aclaro desde ahora mismo. Lo escribo porque necesito reflexionar, necesito saber si estoy siendo justa yo misma, si lo que siento en estos momentos es justo y racional o sólo la pataleta de una niña pequeña malcriada. Porque necesito pararme, respirar y saber si los pasos que estoy dando son los correctos.
Sólo sé que ahora siento miedo, quizás rabia una pizca también, y unas ganas tremendas de llorar. Sólo sé que no quiero sentirme nunca más como me sentí y que si me siento mal es porque no es bueno para mí. Sólo sé que me siento dolida.
En fin, a veces, durmiendo todo se ve diferente.

Mi agenda

Miércoles cine "Gomorra".
Jueves cena y numerosas cervecillas.
Viernes cena y algún que otro baile.
Sábado por la mañana ubicarme en mi casa, sólo un rato.
Sábado a la tarde feria de Fisalud. Luego de cañas por Conde Duque. Sin quejas, muchas risas y buena compañía.
Domingo paseo. Al mediodía al menos he estado 4 horas en mi casa, ahora he vuelto a quedar pero esta vez para un café tranquilo.
El viernes que viene concierto y el sábado... me voy a Lisboa.
Estoy cansada, lo reconozco, muy cansada pero sé que estoy viva.
Si no fuera por tus besos andaría sin energía. ¡Gracias!

En estado de gracia

Me han regalado este libro (¡Gracias!)

Y me he comprado este.

Daniel Pennac obliga a reflexionar, creo que es un libro que toda persona ocupada en educar debería leer.

Primera evaluación

Sigo aprendiendo.
Sigo aprendiendo.
De momento,
progreso adecuadamente
(me dicen mis profesores).

Alfileres y lavadoras

Me he cosido tu tacto a mi memoria
para que el tiempo no se convierta en enemigo.
Me he desnudado ante ti, no es cómodo abrazarte con coraza.
He abandonado mis miedos muy lejos de tu casa
y ya no duermo con ellos atados a la pata de cama.

Elecciones

El pasado no existe,
el futuro no está.
Sólo tengo mi presente, este instante,
para devorarlo como si fuera el último.

Nota mental

No todo el mundo tiene la autoridad moral para emplear el verbo "deber" en mi contra.

Dïas de limpieza

Tengo cuatro CDs que me están ocupando demasiado espacio,
habrá que tirarlos.

Actividades de la vida diaria

Lograr el equilibro, levantarme todas las mañanas sonriendo, no sentir dolor, no experimetar rencor, reencontrarme con lindas miradas, amigos que me abrazan, gente que me quiere, trabajar motivada, con unos niños estupendos, planear escapadas, realizar los sueños, besarte, admirarte, animarte, confiar en ti, reirme contigo, saborearte, dormir a tu lado, echarte de menos, conversar con mis padres, ir al cine, pasear de tu mano, disfrutar del teatro, hacer logics, retarte al tangram, apostarte una cena, quedar con una amiga y entendernos con sól mirarnos, comprar en el rastro, ... Me encanta tener la agenda tan ocupada.

Thank u!

Gracias por la confianza depositada en mí.
Gracias por contar conmigo.

... Gracias
por
ser
el
mejor
compañero!

Soy una chica afortunada

Próximamente en mi retina

Le Punk ( 5 de diciembre).
Doctor Deseo (20 de diciembre).

Lunes de funeral

Perseguí, a tientas,
las huellas de tu cuerpo.
Me encerré en aquella oscuridad
en la que me abandonaste.

De repente, un día, dieron la luz
y tanta claridad me cegó.
Nunca más pude ver.
Nunca más pude observarme sonriendo en un espejo.

Con mi boina gris

Hay una frase de un grupo que me gusta que dice:
Deja que sea el tiempo el que te de las horas.

Yo me digo a mí misma,
deja que sea la vida la que te de el tiempo.


Mi vida esta semana me vuelve a ofrecer trayectos fantásticos en bicicleta, pedaleando contra el viento, con las hojas acariciándome la cara y el frío contándome que estoy viva.

Adoro el otoño.
Me siento dichosa.
Queriendo hacerlo bien,
cuidando de la gente que me importa.

Garabatos

Ahora estoy en guerra contra mi alrededor,
me sobran los motivos.
No estoy presa
y el viento sopla a mi favor.


- Dándole la vuelta a las palabras de Robe-.

Todo depende

- Odiarme es menos complicado que amarme.- dijo ella la primera vez que compartieron una cerveza.
- Tendré que arriesgarme.- respondió él, mientras le anotaba su dirección en una servilleta.

Luego se escribieron en la piel, se narraron con miradas lindos sueños. Fueron calma en sus tormentas y luz en sus anocheceres.
Tacharon, juntos, muchos días del calendario.

- Eres un compañero muy valiente- le susurró ella un día, ya en la senectud.
- No, tú fuiste una mentirosa. Amarte ha sido sencillo y hermoso a la vez.- comentó él, mientras se acomodaba en la butaca de la habitación que compartían en la residencia.
- Entonces, eres un compañero muy inteligente-. concluyó ella, mientras reposaba su cabeza en el hombro de aquel niño disfrazado de anciano.

Rectas paralelas II

Hoy te despertaste con mi perfume penetrándote en el pecho.
Quisiste odiarme por continuar enredada
en tus sábanas, en tu pelo y en tu ropa.
Deseaste amarme por ser tu impulso,
tus ganas y tu destreza para combatir el viento.
No sabes hacia donde mirar,
porque siempre me buscas,
pero hace mucho tiempo que ya no me encuentras.
Siempre intentas inventar imágenes del mañana
en las que aparezca mi silueta,
pero yo sólo seré un fantasma, sin voz y sin tacto.
No te quedes esperando,
yo no volveré a rondar tu portal.

El amor valiente. Deluxe

Antes de proseguir debo contarte algo,
algo que sucedió y duele a cada paso
de cada pequeño peldaño de esta vida de escalones cada vez más altos.
Aquella noche tan larga
te divisé al final de la calle,
yo quería salir corriendo
pero no fue el amor tan cobarde.
¿Qué es lo que está pasando?
¿Qué es lo que está pasando?
Está pasando una vez más.
Estabas allí en lo alto
al final de una enorme cuesta
con la mano tendida
y colgado un pañueño blanco
¿Qué es lo que está pasando?
¿Qué es lo que está pasando?
Está pasando una vez más.

Fui subiendo poco a poco,
como en el peor de mis sueños,
y aplomo en los zapatos
y cementos en mis pies cansado
¿Qué es lo que está pasando?
¿Qué es lo que está pasando?
Está pasando una vez más.
Como entre arenas movedizas
seguí, seguí avanzando,
seguí, seguí avanzando.
Sin ver que desde la ventana alguien me estaba apuntando
¿Qué es lo que está pasando?
¿Qué es lo que está pasando?
Está pasando una vez más.
Otra vez volví a creer aunque fuera por un día,
cuando aquel ángel cicatrizó todas mis heridas
y me cubrió con sus alas
hasta que cesó el ruido de las balas
¿Qué es lo que está pasando?
¿Qué es lo que está pasado?
Está pasando una vez más.
Pero fue la última parrte,
la parte más difícil.
Esta vez fue mi propio miedo,
fue mi propio miedo que casi me deja ciego.
Ahora entiendo el sentido de las cosas.
El equilibro de la balanza,
el polvo de las estrellas,
las rocas que ahora son arena,
ahora entiendo que cada espina,
y cada pequeño arañazo,
que cada cuchillo por la espalda
fue tan solo un pequeño trámite
tan sólo una excusa idiota

Hace tiempo que no sonreía tanto...

Cerraduras

Dejé de buscar huecos por los que colarme en tu vida,
porque encontré cerrojos (garantizados)
con los que clausurar todos los espacios que nos unían.

No pido que me comprendan,
sencillamente que me respeten.
No exijo que sean como yo,
pero, al menos, que no me hagan daño,
que no me traten como si mi dignidad
fuera el felpudo que adorna
las entradas de algunas casas.
No, no me equivocaría otra vez.

Metáforas felinas. Metamorfosis humanas

Estuve mucho tiempo, sin darme cuenta de todo lo que perdía, sentaba sobre el tejado de tu casa. Estuve.
Estuve allí, sonriendo, esperando a que quizás al levantar la persiana, me saludaras. No lo hiciste. No me importo que nunca lo hiceras.
Estuve allí, ilusionada, deseando que, tal vez, en el momento en que fueras a tender, me miraras. No lo hiciste. No me importo que nunca lo hicieras.
Estuve allí, temblorosa, ansiando que mientras limpiabas los cristales, me tendieras la mano. No lo hiciste. No me importo que nunca lo hicieras.
Estuve allí, helada. Olvidé mis quehacer, arrojé mis sueños al fuego para intentar batirme en duelo con tus miedos.
Pero un día, tristemente, descubrí que tu miedo no existía. Yo lo equivoqué con tu indiferencia.
Arruinada, descendí de tu tejado. Ese día, escuché tu voz a lo lejos, me gritaste:
- No, espera. ¡Mi casa estaba muy linda con tu silueta allá arriba!
Yo no hice amagos ni de girar la cabeza. Había tomado una decisión.
Estuve. Ahora me pides que me vuelva a trepar hasta tu tejado. Prometes lanzarme besos, ponerme tele por cable y conexión wifi. Pero, afortunadamente, yo abandoné aquella costumbre que robé a los gatos. Hoy elijo estar tumbada en una placida cama.

Canciones sublimes III (The Cure)

So I try to laugh about it
Cover it all up with lies
I try to laugh about it
Hiding the tears in my eyes
Because boys don't cry



Boys don´t cry

Canciones sublimes II

Me sobran motivos pero me faltas tú sobre la cama.
Y ahora las calles están llenas de bandidos...

De haberlo sabido

Quique González

Canciones sublimes

Si me perdonas.
Si me das...
otra oportunidad.
Amor.
Prometo escribirte una canción,
diciendo que ahora acepto la derrota.
Pero sólo si me perdona.

Bunbury, Sólo si me perdonas.

¡Creo que fue el gran momento de aquel concierto de hace ya unas semanas!

Sin heridas

Ayer estuve paseando por Madrid durante horas.
Fue un día precioso.
Volver a reencontrarme con esta ciudad que sentí tan ajena a mí.
Parece que nos comprendemos de nuevo.
Hoy danza.
Le punk en breve.
Iván Ferreiro.
Y mil sonrisas esparcidas por mi cuerpo.

Principios

Antes, tachar nombres era doloroso.
Ahora, simplemente es necesario.

Convicciones

Estoy cerca de tu cuerpo, lo sé
porque lo huelo
porque lo siento
porque me estremezco
porque me rebelo contra ese pasado
que intenta arar mi piel para restarme utopías.

Descansar

Necesitaba descansar, dormir sin despertador y acostarme sin tener una reunión en la cabeza o alguna que otra responsabilidad.
Deseaba tanto una noche como la que he pasado,
que creo que aún estoy soñando.

Madurar

Me deshice de no-relaciones que me aportaban la nada.
Me deshice de no-amigos que me llenaban de dolor.
Me deshice de no-palabras que sólo me causaban daño.
Y ahora tengo relaciones plenas, amigos cercanos y palabras certeras.

Café removido con tus besos

Me tocaste con la varita mágica que reside en tus labios.
Magia escondida en rincones cotidianos, en tu cuerpo bien armado.

Madrugaría todos los días para que el café me sepa a felicidad.

Dolores

Tengo miedo.
Mi madre se hace mayor y yo me siento que no puedo ayudarla.
Tengo miedo.

No sólo vivo del aire.

La vida sonríe y yo con ella.
Me duele el cuerpo, todo el cuerpo. ¿De qué?
De disfrutar ni más ni menos, de vivir un concierto estupendo de Extremoduro.
No podía tener mejor compañía, una rubia loca con la que ya he compartido muchas batallas. También estaba por allí un chico estupendo.
No necesito mirar al pasado para verme feliz.

Cuidado, soy adictiva.

Si prefieres noches lúgubres y silenciosas, no me mires.
Si ansías quedarte en un único punto, viendo a la gente pasar, no me toques.
Si deseas no aprovechar tu instinto animal, no me beses.

Porque...
si me miras, me tocas y me besas,
voy a dar la vuelta a tu vida.

Es de bien nacida ser...

Leo aquel lindo piropo y me sigo echando a llorar.

... agradecida.

Deslenguada

Acércate a mí,
abrázame.
Aléjate de mí,
también, abrázame.

Play with me,
in my dreams,
without clothes,
under my sheets,
on my back,
with my lips.

Somos lúdicos, así lo disfrutamos.
No necesito que me convenzas.

I know what I want.
I enjoy,
I pass the time reading poems
while a syrupy kiss sprout in my mouth.

Sé que me relajo en tu abrazo
porque hoy no es noche de buscar, nunca existieron.
No sé buscar, sólo encontrar.
Sé que esto es lo que quiero
y ¡Qué sencillo es ser feliz!



No necesito tu cariño,
ni tu apego,
ni tus caricias,
ni tu mimo ,
ni tu dulzura.
Me basta con estar aquí, a tu espalda.
No necesito ser importante para ti,
ni me preocupa que no exista nadie que mañana quiera saber de mí.

Tú no eres lo que quiero ni lo que necesito.
Eres sencillamente lo que disfruto, mientras me lo permitas.

Hacía tiempo que quería darle una vuelta de tuerca a esto .
Me han dado el permiso para hacerlo y hoy, por fin, soy capaz de escribir lo que siento.

Culturilla!

Bistró (también bistrot): pequeño establecimiento o restaurante donde se sirve café y comidas a precios económicos.

El origen de la palabra Bistró es dudoso y lleva a disputas. Una de las versiones menciona que su origen puede provenir del ruso: бы́стро (IPA: [bɨstrə]) (bwystra!) que significa 'rápido'. Según parece los soldados rusos que ocuparon Francia tras las Guerras Napoleónicas se dirigían frecuentemente a los civiles franceses en los resturantes demandando la comida rápida: "¡bistró!, 'bistró!"

Ismael Serrano. Si se callase el ruido

No te dejará dormir este estrépito infinito
que intenta llenar los días de tinieblas y enemigos.
Una estruendosa jauría se empeña en hacer callar
las preguntas, los matices, el murmullo de ojalás.

Ruido de patriotas que se envuelven en banderas,
confunden la patria con la sordidez de sus cavernas.
Ruido de conversos que, caídos del caballo,
siembran su rencor perseguidos por sus pecados.

Si se callase el ruido
oirías la lluvia caer
limpiando la ciudad de espectros,
te oiría hablar en sueños
y abriría las ventanas.
Si se callase el ruido
quizá podríamos hablar
y soplar sobre las heridas,
quizás entenderías
que nos queda la esperanza.

Ruido de iluminados, gritan desde sus hogueras
que trae el fin del mundo la luz de la diferencia.
Ruido de inquisidores, nos hablan de libertades
agrietando con sus gritos su barniz de tolerantes.

Nunca pisa la batalla tanto ruido de guerreros,
traen de sus almenas la paz de los cementerios.
Háblame de tus abrazos, de nuestro amor imperfecto,
de la luz de tu utopía, que tu voz tape este estruendo.

Si se callase el ruido
oirías la lluvia caer
limpiando la ciudad de espectros,
te oiría hablar en sueños
y abriría las ventanas.
Si se callase el ruido
quizá podríamos hablar
y soplar sobre las heridas,
quizás entenderías
que nos queda la esperanza.

Si se callase el ruido
oirías la lluvia caer
limpiando la ciudad de espectros,
te oiría hablar en sueños
y abriría las ventanas.
Si se callase el ruido
quizá podríamos hablar
y soplar sobre las heridas,
quizás entenderías
que nos queda la esperanza.

Si se callase el ruido
oirías la lluvia caer
limpiando la ciudad de espectros,
te oiría hablar en sueños
y abriría las ventanas.
Si se callase el ruido
quizá podríamos hablar
y soplar sobre las heridas,
quizás entenderías
que nos queda la esperanza.

Si se callase el ruido
oirías la lluvia caer
limpiando la ciudad de espectros,
te oiría hablar en sueños
y abriría las ventanas...

Sí señor

Quedan sólo cuatro día!
Sólo cuatro día para compartir con una chica preciosa y traviesa ese concierto que tantos recuerdos y buenos momentos nos traerá.
Salir, beber, el rollo de siempre...

Un fin de semana de ensueño





El sábado tuve uno de esos días bien aprovechados. Me fui a hacer una pequeña ruta a la sierra de Gredos. Tenía muchas ganas de irme al monte un día y la verdad es que no pude ir con mejor compañía. El camino tenía una pendiente considerable, la verdad, pero con voluntad todo se consigue.
Tuvimos tiempo para rebozarnos un poco en la nieve (vamos casi hasta acabar empapados) y luego visitamos este precioso pueblo que podéis ver en las fotos (Guisando). La verdad es que está un poco escondido pero merece la pena.
Por la noche, cambié el tercio y me tocó ir al matadero a ver un espectáculo de danza increible. Además, para mí ir la matadero implica algo más pero esto ya lo explicaré otro día.
Sutra es una espectáculo mágico.
Después unas cañitas en una compañía inmejorable también y a descansar que el día había sido largo.
El domingo también ha sido un día increible: rastro, cañas, amigos, comida deliciosa, tangram, comprensión, abrazos, risas, ...
La verdad es que a veces siento que me voy a despertar de este lindo sueño.

Movimientos 1, 2 y 3: mirar, oler y amar.

Desnúdate, estás a la distancia exacta,
donde puedo verte pero no alcanzo a tocarte.
Así el deseo es más penetrante,
se huele, se paladea, se siente.

Desnúdate, quiero aprenderme tus formas de memoria,
retener cada unos de tus gestos
y que el aire se congele
cuando anhele con mis ojos tus perfiles.

Desnúdate y acércate,
que la distancia empieza a parecer suicida,
que mis manos reclaman tu costado y tu beso en mi mejilla.

Desnúdate, acércate y túmbate.
porque ya no me vale con mirar,
empiezo a querer desgastar tu cuerpo con mi lengua,
apoderarme de todos tus rincones con mi boca.

Yo soy Bonnie, tú ¿Quieres ser Clide?

3ch l32b2 d3ch!


Quizás nos asemejamos más al dúo sacapuntas, pero son tan poco excitantes...

Yo no soy la gorgona Medusa

- Tengo miedo. Miedo a perderte, miedo a que no sea suficiente para ti, miedo a que se cruce en tu vida alguien que te resulte más interesante, miedo a que un día me levante y ya no estés a mi lado, miedo a que ya no quieras pasear de mi mano, miedos a tantas cosas...

Y, conforme acabó la frase, se quedó petrificado. Nunca más fue carne y hueso. Fue la única fórmula que encontró la gorgona Medusa para que nunca más experimentase ese funesto sentimiento.

Todos sentimos algunas veces de esta forma,
pero no podemos quedarnos paralizados.
Al contrario hay que ser capaces de desplegar la alas
aún con mas fuerzas, preparados para volar.
El miedo que se ponga en el paredón.

Vamos a bailar fados

Hace tiempo comentaba de forma misteriosa que tenía un destino más al que viajar en Diciembre. Pues ya lo puedo descubrir. Me voy a Lisboa. No lo pude decir hasta ahora porque era una sorpresa para ese chico con el comparto sueños una noche sí y otra también (sea a dos centímetros de distancia o a dos kilómetros).
La verdad es que me hace una ilusión enorme este viaje. Él no ha estado en esta linda ciudad nunca y yo cuando estuve por allá era bien pequeña. Hacía tiempo que quería regresar y creo que voy con la mejor persona que me puede acompañar, en este viaje y en la vida.
Gracias por este tiempo a tu lado, sin miedo, sin exigencias, sin lamentos, sin quejas.

Por fin es fin de semana...

Planes:
  • Sierra.
  • Besos.
  • Teatro.
  • Lindas palabras.
  • Exposiciones.
  • Abrazo.
  • Cañas.
  • Cariño.
  • Alguna cosa más que no puedo contar...

Definiciones cotidianas (en la terraza)

¿Qué implica amar?

Tender sueños sobre tu cuerpo y no preocuparme por recogerlos.

Si me cortas las alas, me imagino unas más lindas, más hermosas y que me llevan más lejos

Estaba a punto de meterme en la cama cuando escuché tu llave introduciéndose en la cerradura de la puerta de nuestra casa.
Resoplé y rápidamente me colé entre las sábanas de la cama y me hice la dormida para evitar que mi consciencia me exigiera darte esa explicación a la que mi boca se negaba.
Entraste en el dormitorio con sigilo y cuidadosamente te fuiste poniendo el pijama. Renunciaste a lavarte los dientes para no desvelarme.
Luego, me diste un beso en la frente y, pensando que yo no te escuchaba, susurraste:
- Sé que ya no me quieres y que pronto te irás.
A la mañana siguiente, al despertarte, me viste prepando el café. Me sonreiste, te observé en las distancia y en el rencor. De madrugada, yo había intentado escapar pero encontré las cuatro ruedas de mi coche pinchadas.
Sólo lograste retrasar lo que igual tenía que ocurrir. Quizás te tomarás un café más conmigo, pero no lograste sacarme ni una nueva sonrisa. De hecho, sólo conseguiste que justo 28 días después me vinieran a recoger con dos cascos en la mano.
Ahora 12 años después puedo decirte:
no siempre escapo, sólo cuando me obligan a hacerlo.

Pongamos un nombre a lo nuestro: hasta luego

Por eso mi amor no estés triste si ahora cierro la puerta,
si te dejo un mensaje de humo antes de echar a volar.
La kermés.

Hay despedidas,
amargas despedidas,
necesarias despedidas.
Hasta pronto compañero, hasta siempre maestro.
Ya sabes que sólo tienes que hacer sonar tu cascabel,
si me vuelves a necesitar.
Era obvio que iba a ir saliendo gente de mi vida. Reconozco que algunas despedidas ni me duelen ni me importan, otras me marcarán eternamente, me sentiré un poco ciega, un poco sorda y un poco muda.

Madrid-Barranquita: Un trayecto eterno


La ilusión, los sueños, las ansias de crecer y de aprender, hicieron que este verano emprendiera un viaje realmente especial. Mi experiencia no comenzó, como en ocasiones anteriores, en el momento en que tomaba mi vuelo, sino el primer día que conocí a todos esos compañeros de inquietudes, ahora amigos. La ONG con la que viajábamos exigía hacer un interesante curso para que, en su opinión, el mes que íbamos a pasar en un país del Sur (en mi caso Perú) no se convirtiese únicamente en una muesca en nuestra pistola. Transcurridas esas jornadas de aprendizaje formal (con una frecuencia de un fin de semana mensual durante tres meses) se iniciaría nuestro mes de inmersión.

Durante el mes de julio los cuatro miembros del grupo de Barranquita (esa era la zona de Perú en la que aprenderíamos y viviríamos) nos ocupamos de informarnos y formarnos acerca de la labor específica que las misioneras de la zona nos habían encargado. A parte de convivir, conocer y respetar a la gente de las comunidades que íbamos a visitar, debíamos organizar charlas sobre saneamiento, gestión de residuos, alimentación equilibrada y convivencia con animales. La estructura de las pequeñas conferencias no podía basarse únicamente en mensajes orales sino que teníamos que introducir dinámicas, ya que normalmente toda la comunidad iba a estar presente (hombres, mujeres y niños).

Una vez organizamos la información y el material, nos dispusimos a preparar nuestra cabeza y nuestros nervios. Así, ilusionados, nerviosos y sonrientes, nos montamos en un avión con dirección a Guayaquil, el día cinco de agosto. Tras las escalas, una noche de pernocte en Lima y unas cuantas horas de espera en Tarapoto, llegamos a Barranquita. Recuerdo aún la lluvia que nos recibió en Barranquita la noche que, tras toda una aventura en carro, alcanzamos ese pequeño pueblo. Nada más descender del vehículo pudimos ver las caras dulces y alegres de Lucero y Manuela, las dos misioneras que llevaban la zona en la que trabajaríamos y que supervisarían nuestra labor. Así, de este sencillo modo, en diez segundos, nada más descender del auto, sentimos que estábamos en casa.

Después de una deliciosa cena, nos mandaron descansar puesto que al día siguiente empezaba nuestra misión. Nos costó dormirnos. Los nervios y la lluvia golpeando al tejado impedían que nos conquistase Morfeo. A la mañana siguiente tuvimos una reunión con Lucero. Ella es la encargada de coordinar todos los proyectos educativos y sanitarios del área de Barranquita. Durante esa jornada, Lucero nos indicó la primera ruta que íbamos a caminar. No utilizo este verbo de forma gratuita, sino que los primeros ocho días teníamos que ir de una comunidad a otra andando, ya que no existía otra forma debido a las pocas facilidades que ofrece la selva en el tema de las comunicaciones. En ese primer encuentro, también intentó prepararnos anímicamente para las situaciones que íbamos a ver y tocar, intentando que ninguna se nos atragantase de modo que no pudiéramos reaccionar.

Durante esos ochos primeros días vivimos experiencias increíbles: cada día comer y cenar con una familia diferente, jugar con los niños y las niñas que siempre nos recibían sonrientes y con los brazos abiertos, escuchar historias que nos contaban, y aburrirles con las nuestras. A la vez, observamos esa vida que llevan esas gentes. Siempre tan diferente a la nuestra, en unas ocasiones llena de luz y color y en otras rozando la miseria y la muerte.

Por la noche acabábamos realmente agotados porque los senderos por los que caminábamos no eran sencillos y porque no había mucho tiempo libre. De hecho, tuvimos un percance durante la ruta itinerante. Una de las componentes del grupo sufrió un esguince. Obligatoriamente siguió realizando los trayectos lesionada y nos dio una lección de valentía y fortaleza a todos.

Pasados los días de trabajo y caminatas, regresamos a Barranquita. Ahora era el turno de visitar las comunidades de la carretera. La labor era la misma pero la intensidad disminuyó ya que dormíamos en la casa de las misioneras. De este modo era menor el tiempo que compartíamos con la gente. Igualmente nos sirvió para aprender con cada uno de los gestos que estas personas tenían con nosotros. Fuimos llevando nuestras palabras y nuestros juegos diariamente a estas comunidades más accesibles y fuimos cargando nuestro corazón de lecciones de incalculable valor. Luego, una nueva ruta para visitar nuevas comunidades más alejadas. En esta ocasión sólo eran tres días de aventura.

Finalizados los diferentes recorridos, llegó la evaluación de nuestra labor. Lucero no quería que les instruyéramos sólo sobre determinados temas, sino que también deseaba que le transmitiéramos a ella información sobre la labor de los promotores de salud que hay en cada comunidad, puesto que a ella le es imposible dirigir directamente a estas personas.

A pesar de la actividad que llevamos a cabo a lo largo de nuestro mes de estancia por esas tierras, también pudimos experimentar mil sensaciones que ahora luchar por colocarse y tomar sentido en nuestros cuerpos. Esas personas que hemos ido conociendo, esos hombres que han compartido sus preocupaciones con nosotros sin conocernos de nada, esas mujeres que han confiado en nuestras palabras, no pueden quedar relegados en un cajón de nuestra memoria. No.

Ahora es necesario que emprendamos mentalmente cada día un viaje a esas comunidades del Sur para remover los cimientos de nuestra injusta sociedad. Cierto es, que no es preciso vivir una experiencia de estas características para rebelarse y promover el cambio en el entorno que nos rodea. Pero, aún es más cierto, que una vez que los has abrazado es imposible no desear dejarse la piel constantemente para desajustar y reajustar los engranajes de este mundo amorfo que nos rodea.

Quizás, una vez que oyes esa lluvia, que escuchas esas voces y trabajas junto a esas manos. Cuando has limpiado sus heridas, convivido con su miseria y llorado sus muertes. No puedes mirar nunca más hacia otro lado cada vez que reconoces la injusticia y la vergüenza. Todos sabemos que es tentadora la idea de quedarse allí, tentadora y algo más sencilla que volver a esta ciudad deshumanizada e intentar que se sonroje a cada instante que hiere a los más desfavorecidos.

Recordemos que esas heridas, sangrantes y constantes, no son perpetradas únicamente por bancos y empresas, sino que nosotros también llevamos a cabo actos lacerantes. Por eso, la revolución no es extrínseca a nosotros, sino que una pequeña patada que le demos a esta sociedad viciada y horrible, que entre todos hemos construido y engordado, puede convertirse en un gran terremoto que derrumbe sus cimientos y nos obligue a reinventarnos.

A veces es mejor silbar

A veces, por las noches, el pasado te hiere y empieza una hemorragia que no puedes detener. En determinados instantes sientes que la soledad es menos dolorosa, porque no tienes que combatir las palabras de los otros ni los juicios de los otros.

En ese precioso momento, te levantas del suelo, te pones frentes al espejo y te dices:

"Fui lo que fui y soy lo que soy. Trabajo me ha costado llegar a donde estoy. No pienso agachar la cabeza nunca más. Si no me van a permitir caminar, disculpen que no me levante, no me molesten y déjenme pasar".

Después empieza a sonar Ley de Gravedad

Lascivia en la avaricia de ser imprudente e indecente


Las noches las paso degustando sabores increibles que precipitan por mis labios.

En la oscuridad, cuando tú duermes, abro los ojos y observo, sin pudor y con anhelo, las líneas que dibujan tu cuerpo.

El silencio y la distancia cual domadores que avivan el deseo.

Los besos marcados con los dientes,

La piel ajada,

la cintura manoseada

y la boca...

la boca desgastada.

Amarte

Amar sin mentiras,
Amar sin fisuras,
Amar sin dudas,
Amar sin exigencias,
Amar sin peticiones,
Amar sin miedos,
Amar sin medidas,
Amar sin imposiciones,
Amar sin frenos,
Amar sin heridas,
Amar sin empujones,
Amarte sin restricciones,
Amar sin recetas...

Amarte.
Amarte con sonrisas,
Amarte con calor,
Amarte con abrazos,
Amarte con ánimos,
Amarte con comprensión,
Amarte con seguridad,
Amarte con luz,
Amarte con oscuridad,
Amarte con cuidado,
Amarte con pasión,
Amarte con distancia,
Amarte con hechos,
Amarte con besos,
Amarte con libertad.

¿Te apetece?

Vamos a desabrocharnos todos los miedos,
para desvestirnos y mostar, sin vergüenza,
la desnudez de los cuerpos.