La punta de mi lengua

Lo dejé marchar y no me arrastró.

Por nosotros

De un mundo caótico que yo quiero reformar, decorar.
De sabores amargos que lograré hacer caramelos de colores para abandonarlos en tu boca.
De mi piel tatuada por lindas sonrisas que se clavan en el alma.
Gracias.

El viaje hacia la Felicidad

De viaje, recorriendo tierras diversas, llenas de lindas historias, de besos tiernos. Así me encuentro. Con el corazón a rebosas y la ilusión desbordada. Me siento dichosa, feliz, afortunada de tener este lindo regalo entre las manos.
He vivido tanto, tanto que no puedo resumirlo, que las palabras me parecen limitadas para todo aquello que está emborrachándome por dentro, hasta lo más hondo.
Los sueños se convierten en realidad cuando uno usa sus manos para alcanzarlos, cuando pierde sus miedos y nada atenaza las piernas. Sólo hay que caminar hacia donde uno quiera, hacia donde uno sienta. Yo siento, siento y etsoy viva.
¡Gracias!
Intentaré contar más a la vuelta, mostrar fotos pero todo queda conmigo, en mi estómago, en mi piel y en mi retina.
Ya saben sentir con la tripa vale más que pensar ¿Verdad?

Un viaje con rico sabor a dulce de leche


Me voy, tengo un viaje físico y emocional que hacer. Sé que va a ser un viaje lleno de aprendizajes, no todos sencillos. Soy consciente de que nos encontraremos en situaciones complicadas. Sin embargo, no dudo de que sabremos afrontarlas con una sonrisa y seguir bailando.

Gracias a los que me han apoyado en esta decisión, qué gustito tener gente que me escucha, me comprende y no me juzga. A aquellos que quizás habéis sido más críticos, gracias igualmente, habéis ayudado a que la decisión sea más reflexiva y, por ende, más madura.

Dentro de nada estaré aquí de nuevo, con cosas que contaros en bajito al oído, con sensaciones nuevas, con poesías recién recogidas. A la vuelta sentiré sus abrazos más lindos y más intensos.

Mientras, por favor, sean felices. Es más sencillo de lo que dicen, sino miren a los niños.


Ni ametzo neska naiz (aunque tú no lo sepas)

Despedirse al llegar

Estoy aprendiendo a olvidar el sabor de tu costado derecho.
Dejé de inventarme tus susurros en mi pecho,
tu mano en mi cuerpo.
Sin tiempo para pararme y recordar que en tu cama rompíamos la noche
a dentelladas salvajes,
a besos robustos.
Despedidas para reencontrarme con otros deseos y otros sueños,

con nuevas miradas escritas en verso,
con el alma revuelta
en camas sin brechas.

Unos lindos amigos