Te pediría que si no vas a saber comportarte cuando te intentes relacionar conmigo, no te acercaras. No quiero resultar borde o desagradable, pero aprendí a defenderme, con elegancia, de esos ataques que intentan arruinar mi sonrisa.
Es cierto que te tuve estima, quizás por eso mismo prefiero vivir con los recuerdos maravillosos que tengo de ti y no descubrir un presente nefasto que te muestra cobarde y anodino. Ya sabes, mi memoria es selectiva y se aferra a los buenos momentos, pero si sólo me proporcionas arañazos no tendrá abrazos que recordar.
- Quien quiera entender que atienda-.
2 comentarios:
Nunca me cansare a tus palabras tan tangibles cotidianas y articuladas.
En lapsos pero te sigo leyendo.
Gracias, durante un tiempo se perdió tu blog es esta locura de internet, vi hace poco que habías vuelto.
Un saludo.
Publicar un comentario