La punta de mi lengua

Lo dejé marchar y no me arrastró.

Disculpe, ¿Me permite?

Te pediría que si no vas a saber comportarte cuando te intentes relacionar conmigo, no te acercaras. No quiero resultar borde o desagradable, pero aprendí a defenderme, con elegancia, de esos ataques que intentan arruinar mi sonrisa.
Es cierto que te tuve estima, quizás por eso mismo prefiero vivir con los recuerdos maravillosos que tengo de ti y no descubrir un presente nefasto que te muestra cobarde y anodino. Ya sabes, mi memoria es selectiva y se aferra a los buenos momentos, pero si sólo me proporcionas arañazos no tendrá abrazos que recordar.
- Quien quiera entender que atienda-.

2 comentarios:

aaa dijo...

Nunca me cansare a tus palabras tan tangibles cotidianas y articuladas.
En lapsos pero te sigo leyendo.

la punta de mi lengua dijo...

Gracias, durante un tiempo se perdió tu blog es esta locura de internet, vi hace poco que habías vuelto.
Un saludo.