La punta de mi lengua

Lo dejé marchar y no me arrastró.

Rebeldía nocturna

Adoro la forma en que manejas el viento. Allí te espera y con un dulce soplo lo acercas a mi pecho.
Me emociona verte clamando a la lluvia, tú la conduces hasta mi cuerpo, y a tu gusto lo empapa.

Las noches
nunca
más sabrán de la calma.
Mis noches
nunca
más sabrán de la calma.
Tus noches, mis noches,
nuestras noches
nunca
más sabrán de la calma.

No hay comentarios: