El momento más feliz es cuando llegas a casa
y me besas y hablamos
de todas las cosas que van a pasar.
El momento más feliz es cuando tarde, en la cama,
yo te abrazo y tú susurras
que quieres quedarte por siempre jamás.
Sé que es casi nada, pero me sirve de tanto,
sólo una palabra para olvidarme del pánico.
Minúsculas gotas de paz,
trocitos de tranquilidad,
son el colchón de un corazón a medio curar.
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