Volver a admirar unas manos preciosas,
volver a apreciar una sonrisa inmensa...
y que esas manos y esa sonrisa, sean nuevas para mi estómago.
¡Mañana silbaré!
¡Sentir ese cosquilleo en el estómago!
Aquel nerviosismo que pensé estaba exiliado de mi cuerpo.
Escribiré con más tiempo y detenimiento, lo prometo.
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