Mirar tu cuerpo desnudo, carente de imperfecciones, frenético ante el mundo y ante mí.
Observar soles, estrellas y lunas pasajeras.
Carecer de miedos y tormentos que inhiban pronunciar los sueños.
Imaginarte con fresas en las caderas y nata por toda tu boca.
Ocultarnos de toda esa multitud que no tiene ganas de luchar cuando a nosotros nos sobran.
Notar que palpitas y respiras más rápido cuando te susurro vicios al oído.
No hay comentarios:
Publicar un comentario