La noche nos inunda de eternas ganas, alimento para nosotros y para nuestros sueños. Está la oscuridad, el deseo y tu cuerpo hambriendo sobre mi pecho. La suavidad de tu torso arropando mis gemidos, la rabia desterrada del lecho que compartimos y mil quimeras adornando nuestra piel.
No hay comentarios:
Publicar un comentario