La punta de mi lengua

Lo dejé marchar y no me arrastró.

Sin días para tanto ocio

La sala cuarta pared me dice que baile.
La sala Galileo me pide unas cuantas noches de música serena.
El fin de semana me invitar a danzar nuevamente.
Tengo un libro entre mis manos que es un tesoro.
Y obras de teatro que quieren ver mis ojos.
Todo, junto a unas cuantas exigencias laborales, hacen que el tiempo se me escape de las manos.

Y mañana cañas para mi cuerpo sediento y hambriento.

No hay comentarios: