La punta de mi lengua

Lo dejé marchar y no me arrastró.

Pesadilla

Nunca había tenido una pesadilla.
Esta noche la tuve.
Me desperté por la patadas que estaba dando y por la violencia con la que me removía.
Me desperté con lágrimas en los ojos.
Me levanté y fui a por un vaso de agua.
El subconsciente sabe que quería llorar pero no podía y lloró por mí.
Ahora no se me va de la cabeza la imagen de la pesadilla.
La tengo retenida en mi retina.

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