La punta de mi lengua

Lo dejé marchar y no me arrastró.

Paseos con ritmo

La calle Bravo Murillo, hoy a las cinco de la tarde era una gran fiesta. Un señor con un acordeón tocando música animada y a la vez las sirenas de la policía municipal. Esos momentos tan caóticos para mi son mágicos.

Adoro este tipo de cosas en Madrid.

Madrid tiene mil encantos y tu lado se multiplican de forma automática para mí.

No hay comentarios: