Adivinar si quiera
a media luz,
donde permanece tu cabeza
para cargar tanta amargura,
para derrochar esa aspereza.
Tratar de entrever
donde cedes en tu compás,
acertar con la respuesta
para no rozarte más.
Retumban en mis oídos truenos,
agua en mí.
Tres oraciones para quedarme sorda.
Palabras que no se adhieran,
Vientos que no ya no duelan.
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