La punta de mi lengua

Lo dejé marchar y no me arrastró.

A mí estas conversaciones ya me suenan

- ¿Te quedas a dormir?
- No, no tengo cepillo de dientes.
- Yo acabo de comprar uno, puedes usarlo.
- Bueno... es que... además tampoco tengo pijama.
- Puedes dejar de poner excusas y directamente decir que no quieres.
- Sé que puedo, pero no sé mentir.

No hay comentarios: